Mientras se es feliz, vives en una burbuja, vas por la vida sonriendo y volando, los ojos tienen una mirada especial, todos saben que estás enamorada y vives ese sueño, prolongándolo en el tiempo mientras puedes.
Pasan los años y llegan el deterioro físico y las enfermedades y tras ello, la muerte del compañero, amigo, confidente, cómplice y de repente se rompe la burbuja y te das de bruces al suelo, del que te cuesta levantarte, para darte cuenta de que hasta las flores no tienen los colores que recordabas.
Y el mundo o la vida en la que te integras como puedes, no es lo que recuerdas, estabas habituada a vivir sola, pero ya no puedes vivir sin él ni con él, ya no está físicamente a tu lado.
Y tienes que aprender a vivir nuevamente, a no hablar sola, a salir de casa para no agobiarte, o encerrarte en ella sino deseas ver ni hablar con nadie. Hay que aprender a vivir de nuevo.
EL HOMBRE MÁXIMO DEPREDADOR
Hace 2 días
