jueves, 29 de diciembre de 2011

ENRIC CLOSES I VERGÉS

Nació en BARCELONA en 1926. Hijo de Joaquim Closes i María Vergés, y él era el centro de dos hermanas Concha y Marta. Su padre no aceptó su deseo de ser actor, le parecía un trabajo bohemio. El intentó triunfar yéndose a vivir y trabajar a Madrid, donde se hacía mucho más teatro,cine y sobre todo revista. El era el galán excepcional como partenair para ayudar a bajar las escaleras a las actrices del momento. Su acento catalán, lo perjudicaba en su contratación. Tenía una norma y es que si le habían pagado cierta cantidad por una sección, no aceptaba trabajo por un importe inferior. O sea luchaba por su caché. Hizo muchos papeles en el teatro sobre todo. Era amigo de Florinda Chico que en aquellos años estaba de muy bien ver, de Martínez Soria y de muchísimos otros. Tenía un gran parecido físico y facial con el actor MEL FERRER, a quién dobló en ciertas escenas en la película GUERRA Y PAZ. Participó en la REINA DEL CHANTECLER y en la película de FRAY ESCOBA i naturalmente en muchas otras, ya que se negó a realizar cualquier otro trabajo que no fuese cine, teatro y revista, salió adelante, a veces, con la ayuda de su madre, y la actriz Carmen Prendes. Ella le alquiló un pequeño estudio, pero cuando no tenía trabajo, ni le cobraba. Alrededor de los 60 o 62 años, sin trabajo y enfermo, regresó a Barcelona, donde consiguió un trabajo en la Industrial Bolsera. Su muerte no se retrasó demasiado. Su vida bohemia, nocturna y su trabajo, le pasaron una dura factura.

sábado, 17 de diciembre de 2011

VÍAS DE DOBLE DIRECCIÓN

Por suerte van desapareciendo sobre todo en las ciudades. Conocí a un Señor, con mayúsculas de veras, que viajando en los años 50 en un tranvía por el puente de Marina en Barcelona, iba tan absolutamente lleno que el cuerpo se lo cogían desde el interior sus pies escasamente pisaban la plataforma, quizás estaban en la misma escalera de un par de peldaños. Se dirigió hacia él un obrero diciéndole -cambiemos de sitio, yo ya voy a bajar, en aquel instante un tranvía en sentido contrario, arrancó a dicho hombre, del suyo y murió en el acto. Al día siguiente, en el periódico encontró la dirección del hombre arrollado y el sábado por la tarde cuando pudo se acercó a ver a la viuda y le llevó lo que tenía unas 500 pta. de la época, que para él era mucho y para la viuda no era nada. Nunca olvidó este suceso que le permitió vivir, costándole la vida a otro ser inocente y cuya explicación a cualquier humano se nos escapa. De lo que no hay duda es que era todo un Señor, ya que el no fue culpable y en cambio deseó ayudar en lo que pudo, a él no le sobraba nada tampoco. Trabajaba él sólo para mantener una casa de cuatro personas, inviernos sin abrigos, casas sin calefacción.... que os voy a decir de aquellos años tan difíciles.

viernes, 16 de diciembre de 2011

FELICES FIESTAS DIFÍCILES

Cuando vamos haciéndonos mayores, parece que cada vez tenemos menos motivos, para celebrar fiestas, pero siempre ha sido así. Hacernos mayores significa, estar más cerca del final de la pirámide, quedan pocos o ninguno delante de ti y al lado, todos van quedando detrás de ti. Pero mirando atrás, mis abuelos habían perdido a sus abuelos, padres, hermanos e incluso algunos hijos y eso sí es duro, duro de verdad. Recuerdo unas Navidades en las que faltaba ya una tía mía, que había muerto de parto, y mis abuelos con todo el dolor de su alma, prepararon las fiestas de Navidad, más que nada una reunión familiar alrededor de una mesa, y por qué lo hicieron? por los nietos, éramos unos siete niños los que podíamos reunirnos en aquel año. Y no nos hicieron patente su dolor, aunque no me cabe duda de que juntos o por separado debieron dejar la mesa en algún momento, en que las lágrimas se hicieron presentes en sus ojos. Es una lástima que se deje de hacer o de celebrar, sobre todo por los niños, incluso como homenaje a los que ya han partido, pues creo que les gustaría ver, que la familia sigue junta, que tienen intención de sentirse una familia, con todo lo que eso significa. Ahora yo soy la abuela, y creo que por los niños y precisamente en homenaje a mi esposo, debemos reunirnos para que se siente orgulloso de la familia que ha creado y en la cual yo no he podido colaborar en la descendencia, pero sí en que la familia se sienta una piña.

lunes, 12 de diciembre de 2011

MIS VERANOS DE CUANDO ERA NIÑA

Mis padres trabajaban fuera de casa los dos; al nacer mi hermano, mi abuela materna se hizo cargo del bebé, cuando mi madre se reincorporó al trabajo.
Así que un fin de semana, al llegar mis vacaciones escolares, mi padre me llevó a Mora d'Ebre donde mis abuelos paternos vivían.
Mi prima Rosa Mari, también vivía con ellos, a causa del trabajo de sus padres, así que nos divertíamos, dando rienda suelta a nuestras infantiles fantasías.
La abuela pastoreaba las cabras, hacía el pan, el queso, cocinaba y se ocupaba de la casa; el abuelo de la tierra y de las compras. La verdad es que se compraba muy poco, algunas sardinas, bacalao seco, chocolate para nosotras y todo lo demás salía de la finca. El vino, el aceite, el trigo, con el que se hacía el pan. La leche de las cabras, con las que se hacía el queso.
Y los frutos de la tierra, en verano como pimientos, berenjenas, tomates, higos, almendras, melones, sandías, melocotones, uva y alguna otra cosa que me olvido como manzanas, peras...
Cuando yo llegaba, abría el cajón de la mesa de la cocina, donde sabía que guardaban el queso y hubiese el que hubiese y su estado de dureza, yo era capaz de comérmelo, con mucho cuidado le sacaba las partes externas excesivamente secas y lo comía. Siempre he sido un poco ratón.
Por la mañana me iba directamente a una higuera joven donde me era fácil subir y cogía y comía cuantos quería. Cuando los abuelos y mis tíos subían a la casa a media mañana a comer mi abuela hacía migas de harina acompañadas de morcillas, chorizos, aceitunas en fin con lo que se les ocurría, eran tan buenas.
Cuando mis tíos ya no estaban en casa, pues tenían casa propia, la abuela ya no hacía migas, sino que comíamos pan cortado en unos platos hondos llenos de leche de cabra caliente y con mucho azúcar, me encantaba.
Por la tarde, me gustaba combinar dulce y salado, por ejemplo pan con tomate y chocolate, o un buen tazón lleno de aceitunas y confitura de dos colores de (yema de huevo y chocolate) o de tres colores, (ciruela verde, ciruela amarilla y cereza).
Eran tiempos felices, las preocupaciones no habían hecho aún su tarjeta de presentación.

domingo, 11 de diciembre de 2011

CUANDO MUERE EL SER AMADO

Cuando se pierde al ser querido, que ha compartido con una, todos los secretos, todos los pensamientos, todas las confidencias y de verdad se deja de ser una persona, para ser una pareja,
llega un gran vacío interior, donde no se le encuentra sentido a nada, incluso ni a la propia vida. Esa negrura interna es la ausencia del amor y la negación a toda expectativa de sentirse viva.
Por más que mires al interior, no ves la luz, sino una negrura, la ausencia de toda clase de expectativas.
No tiene sentido cocinar, comer, bañarse, vestirse, salir a comprar y te recluyes en el único lugar donde siempre deseabas estar, en casa, pero que ahora ni eso tiene sentido. Y cuando el teléfono suena no deseas contestar, porque todo cuanto vas a decir es una mentira o una verdad adornada, sabes que todo cuanto vas a decir puede causar dolor a las personas que te quieren.
Y somos incapaces de pedir "SOCORRO" me ahogo de dolor.