sábado, 17 de diciembre de 2011

VÍAS DE DOBLE DIRECCIÓN

Por suerte van desapareciendo sobre todo en las ciudades. Conocí a un Señor, con mayúsculas de veras, que viajando en los años 50 en un tranvía por el puente de Marina en Barcelona, iba tan absolutamente lleno que el cuerpo se lo cogían desde el interior sus pies escasamente pisaban la plataforma, quizás estaban en la misma escalera de un par de peldaños. Se dirigió hacia él un obrero diciéndole -cambiemos de sitio, yo ya voy a bajar, en aquel instante un tranvía en sentido contrario, arrancó a dicho hombre, del suyo y murió en el acto. Al día siguiente, en el periódico encontró la dirección del hombre arrollado y el sábado por la tarde cuando pudo se acercó a ver a la viuda y le llevó lo que tenía unas 500 pta. de la época, que para él era mucho y para la viuda no era nada. Nunca olvidó este suceso que le permitió vivir, costándole la vida a otro ser inocente y cuya explicación a cualquier humano se nos escapa. De lo que no hay duda es que era todo un Señor, ya que el no fue culpable y en cambio deseó ayudar en lo que pudo, a él no le sobraba nada tampoco. Trabajaba él sólo para mantener una casa de cuatro personas, inviernos sin abrigos, casas sin calefacción.... que os voy a decir de aquellos años tan difíciles.