viernes 16 de diciembre de 2011

FELICES FIESTAS DIFÍCILES

Cuando vamos haciéndonos mayores, parece que cada vez tenemos menos motivos, para celebrar fiestas, pero siempre ha sido así. Hacernos mayores significa, estar más cerca del final de la pirámide, quedan pocos o ninguno delante de ti y al lado, todos van quedando detrás de ti. Pero mirando atrás, mis abuelos habían perdido a sus abuelos, padres, hermanos e incluso algunos hijos y eso sí es duro, duro de verdad. Recuerdo unas Navidades en las que faltaba ya una tía mía, que había muerto de parto, y mis abuelos con todo el dolor de su alma, prepararon las fiestas de Navidad, más que nada una reunión familiar alrededor de una mesa, y por qué lo hicieron? por los nietos, éramos unos siete niños los que podíamos reunirnos en aquel año. Y no nos hicieron patente su dolor, aunque no me cabe duda de que juntos o por separado debieron dejar la mesa en algún momento, en que las lágrimas se hicieron presentes en sus ojos. Es una lástima que se deje de hacer o de celebrar, sobre todo por los niños, incluso como homenaje a los que ya han partido, pues creo que les gustaría ver, que la familia sigue junta, que tienen intención de sentirse una familia, con todo lo que eso significa. Ahora yo soy la abuela, y creo que por los niños y precisamente en homenaje a mi esposo, debemos reunirnos para que se siente orgulloso de la familia que ha creado y en la cual yo no he podido colaborar en la descendencia, pero sí en que la familia se sienta una piña.