martes 12 de abril de 2011

SIN UNA MADRE

Sin una madre no es posible vivir y sin una madre, no es posible morir. Acerca de esta hermosa frase tengo una terrible experiencia. Mi padre era diabético, en las últimas horas de su vida, se le declaró una gangrena, en la única pierna que le quedaba. Estuvieron ponderando los médicos si valía la pena operarla, a pesar de su gran sufrimiento debido a la gangrena. Sus constantes cambiaron y lo tuvieron en observación. Mi padre pasó toda la noche nombrando, pidiendo y suplicando a su madre, a la que no había conocido, ya que murió tras el parto, de fiebres puerperales, algo bastante frecuente en la época ya que en los pueblos no habían comadronas, sino mujeres experimentadas en ayudar en el parto, pero que se hacía sin las condiciones higiénicas necesarias. Toda la súplica de mi padre, consistía en decir... mama....mama.... y al llegar el nuevo día,- nena vamos a casa, quiero ver a tu madre- él sabía que era el final y si no lo hacíamos, no la vería, así lo hicimos para que ambos pudieran despedirse, amándose... Hay situaciones en esta vida que nos marcan para siempre, hoy hace ya 38 años que mi padre murió. Padre tengo ganas de verte, un fuerte abrazo, con todo mi cariño.