Siempre deberíamos tener a nuestro alrededor niños pequeños. Sofía, Mireia y Laia ya se están haciendo mayores, a pesar de que Sofía está todavía en un momento precioso, me abraza cuando menos lo espero y me dice- avia t´estimo molt-.
Hacen que lo mejor de cada uno aflore. La llegada a mi vida de Martí, Pol i l'Arnau me ha llenado de nuevos sentimientos tiernos y protectores hacia la infancia en general.
Sentimientos que en distintas treguas de la vida, vas olvidando, pero que de cuando en cuando regresan, con el nacimiento de nuevas vidas. Te encantan sus primeros balbuceos infantiles, deseando hacerse notar y sentir. Sus primeros pasos oscilantes que parece que van a caerse.
Jamás podré comprender, como otros seres humanos que no parecen humanos pueden hacer daño a niños, ya que estos despiertan lo mejor que hay dentro de cada uno.
Deseas verlos de nuevo, cuando aún no te has alejado y cuando nos digan -t´estimo- nos iremos con lágrimas en los ojos. Gracias a estas nuevas vidas, se suavizan las pérdidas de otras, porque ela vida es como una continuidad, unos afectos se van y otros llegan para llenarnos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada