martes, 18 de enero de 2011

LA ESCLAVITUD

La esclavitud no ha muerto, solo fue abolida, se metió en Nómina. Llegó un momento en que era necesario que todo el que tuviera un trabajo, pagase impuestos y esto es lo que se hizo.
Costó una guerra y muchas vidas, para acabar casi igual. Los esclavos, tenían trabajo, huertos, criaban animales, tenían un techo y tenían amo. Ahora los trabajadores si tienen techo, tienen hipoteca, deben comprar ropa, comida, calzado y encima no saben si el trabajo les durará.
Recuerdo que mi abuelo materno, hablaba mucho de esta situación. En 1.865 se declaró la abolición de la esclavitud, mi abuelo nació en 1888, veintitrés años después. El conoció en España, un hombre que con papeles, pertenecía a una familia.
Conocí a un hombre que en el antiguo Ceilán hoy Sri Lanka, había sido capataz de una plantación y aún llegó a España, con el látigo, sobre los años 70. Qué puede esperarse de un hombre así que considera a los demás seres inferiores, que necesitan ser fustigados para trabajar?.
Hoy se crean empresas fantasmas, tan sólo para hacer pruebas y poder dar precio de servicios a diversas empresas, se crean y desaparecen al mismo ritmo.
Los trabajadores que contratan, son caldo de cultivo en las oficinas del INEM, de momento les pagan la nómina pelada, sin dietas, ni horas, ya que los desplazamientos van a su cargo, les dan largas, diciéndoles -es que las horas extras se pagan a dos meses vencidos- y al tercer mes, pierden el contrato, son despedidos con un montón de pagos pendientes que ya no se cobran, hagas lo que hagas, la empresa ya no se presenta nunca más, con lo que las sentencias no se cumplen.
Las reclamaciones son de pequeña cantidad, sin peso específico. No es comparable al posible despido de la Nissam, no tiene repercusión social y ese descontento no llega a ninguna parte. Sólo quema al trabajador sin demasiada preparación, que regresa al paro y tal vez sin cobros pendientes.
Se matriculan en academias, que mientras cobren todo va bien, pero llega el momento de dar alguna calificación o Diploma y entonces aparece el problema, todo el contacto se hace a través de mails, nadie contesta, nadie coge el teléfono, pero para cobrar sí han sido buenos. Son como medio fantasmas, pero siguen con su publicación para captar nuevas víctimas. Viva la crisis, que sólo ayuda a salir adelante a los sinverguenzas.